LA RANA

La rana gigante

En un tiempo muy, muy lejano, en las vastas tierras de Australia, vivía Tiddalick, una rana gigantesca cuyo paso hacía temblar la tierra y cuya risa resonaba por los valles y montañas. Un buen día, Tiddalick despertó con una sed insaciable. Comenzó a beber y beber, primero un lago, luego un río, un mar, y finalmente un océano entero. ¡Oh, sí! Tiddalick bebió hasta la última gota, dejando la tierra seca y árida.

Canguro (temeroso): ¡Oh, no! ¿Qué haremos? ¡Necesitamos agua!

Loro (pensativo): Tengo una idea. Si hacemos reír a Tiddalick, él escupirá toda el el agua. Vamos a intentar

Uno tras otro, los animales intentaron. El loro contó sus mejores chistes, el canguro hizo saltos sorprendentes, y el koala intentó hacer piruetas, pero nada parecía funcionar. Tiddalick permanecía serio, sin soltar una sola gota de agua.

Canguro (triste): ¡Oh, parece imposible hacer reír a Tiddalick!

Koala (cansado): No puedo más, además tengo mucha sed

En eso apareció , la anguila tuvo una idea brillante. Se deslizó rápidamente por encima de Tiddalick, haciéndole cosquillas. ¡Y ahí ocurrió el milagro! Tiddalick comenzó a reír a carcajadas, y con cada risa, escupía el agua que había tragado, devolviendo la vida a la tierra.

La vida floreció nuevamente, los ríos volvieron a fluir y los animales celebraron con alegría. La leyenda de Tiddalick nos recuerda la importancia del agua, de la alegría y el trabajo en equipo, y cómo, no importa el tamaño del desafío, siempre hay una solución esperando ser encontrada. ¡Qué viva la alegría, la naturaleza y las historias que nos unen!

Historia tradicional australiana – Adaptación de Pame Del Cuento

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